¿Dónde estaba el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) cuando esos bancos que aplicaban la cáusula suelo ejecutaban las hipotecas de quienes ya no podían pagar?
Hace unos días, el TJUE a través de su abogado general, se pronunció en contra de la retroactividad de las devoluciones por las cláusulas suelo en las hipotecas, con lo que evitaba a la banca el pago de una factura millonaria por cobrar de más en concepto de cláusulas suelo irregulares. Decía el abogado que el impacto sobre la economía de esta retroactividad es motivo suficiente para no admitirla.
Ya lo dijo el Supremo hace tres años: el reintegro de todo lo cobrado de forma abusiva pondría en riesgo la viabilidad del sistema financiero español, un sistema financiero que se ha comido unos 100.000 millones en ayudas públicas (unos 2.175 euros por españolito) y que ahora argumenta que esos entre 5.000 y 7.000 millones de euros que nos ha estafado a algunos con la cláusula suelo, según el Banco de España, se lo tiene que quedar... por el bien de todos.
En mi pueblo a esto lo llaman hacer comulgar con ruedas de molino. Y por mucho que nos lo quieren decorar, el TJUE ha avalado con su decisión el engaño masivo a los ahorradores españoles.
Nos han estafado con preferentes, Cocos, Swaps, cláusulas suelo, etc. Han ejecutado nuestras hipotecas, han sido unos gestores incompetentes y ladrones, pero la factura la tenemos que seguir pagando nosotros, según la UE. Pues miren ustedes, señores de la UE, hoy me siento un poco más británico. Hoy entiendo que algunas personas no quieran que ustedes decidan por ellos, motivos tienen de sobra con decisiones como la suya.
Porque... ¿Dónde estaba el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) cuando esos bancos que aplicaban la cáusula suelo ejecutaban las hipotecas de quienes ya no podían pagar, dónde?
Un cajón de sastre en el que tienen cabida la información económica y financiera, la opinión, los consejos empresariales y... el humor. Espero que os guste
jueves, 21 de julio de 2016
jueves, 7 de julio de 2016
Principales consecuencias positivas del Brexit
Tras la sorprendente victoria del NO a la Unión Europea por parte de la mayoría de los británicos se ha escrito mucho sobre las consecuencias negativas que podría tener esta decisión, pero también hay que hacer una lectura positiva de un error así.
Resumiendo un poco lo ocurrido, podemos decir que el Primer Ministro británico, David Cameron, decidió dejar que su pueblo decidiera sobre dos espinosos asuntos que siempre estaban sobre la mesa y nadie se atrevía a afrontar: la independencia de Escocia y la pertenencia a la Unión Europea. Probablemente, el hecho de que Escocia votara en línea con lo previsto y dijera SÍ, animó a Cameron a repetir referéndum para solventar el otro problema recurrente del pueblo británico. Solo que en esta ocasión, salió cruz y, contra pronóstico (se esperaba una victoria ajustada del SÍ) el Reino Unido dijo NO.
En realidad, en estos momentos, el mayor temor es que nadie sabe las consecuencias reales que a medio y largo plazo puede tener el Brexit para el Reino Unido y para sus antiguos socios europeos. Se habla de menor crecimiento económico, debilidad de la libra, deslocalización de empresas, volatilidad en los mercados y de retraso en la subida de tipos en Estados Unidos, pero insisto, nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar.
Sin embargo, lo que nadie puede negar es que el Brexit ha provocado una envidiable purga en la clase política del Reino Unido; algo que, no olvidemos, no hemos tenido en España a pesar de repetir elecciones por la incapacidad y el bajo perfil de los aspirantes al sillón presidencial. No me digan ustedes que no habrían visto con buenos ojos que rodasen un par de cabezas para poder votar con más alegría en la segunda convocatoria.
Por otro lado, por fín unos europeos (ya ex europeos) han abierto los ojos de los políticos y les han hecho un 'zasca en toda la boca' con la evidente falta de conexión entre el Parlamento Europeo y los votantes. Lo veníamos avisando con nuestra contínua abstención en las elecciones europeas, pero nadie quiso verlo. Pasamos demasiado de Europa porque no nos sentimos identificados con las decisiones de Bruselas y eso es un gravísimo problema político. Reino Unido ha dicho NO a algo que reamente los británicos desconocen y que, por tanto, no les interesa: la Unión.
Este punto enlaza con la siguiente consecuencia positiva del Brexit. No sólo hubo un exceso de buenismo pensando en que ganaría la opción europeista, sino que se ha demostrado lo que decían las encuestas. El país votó con el corazón porque en la cabeza no tenía nada. Y se sabía que el NO era la opción mayoritaria de los más viejos, de los más paletos, de los menos cultos, de los menos urbanitas... Ahora en España, algunos partidos propugnan una reforma electoral que haga que todos los votos valgan igual. Pues no señores, todos los votos no pueden valer igual. El hecho de que se disparasen en el Reino Unido las búsquedas en Internet sobre qué es la UE y el cerca de millón y medio de personas que vinieron a decir "ups, me he equivocado, votemos de nuevo" en otra web demuestran que no todos podemos votarlo todo. Habría, si eso fuera posible, que pasar un examen antes de votar ciertas cosas y eso es imposible e impopular.
Y esta es la cuarta consecuencia positiva del Brexit: Ahora ya sabemos que hay ciertas cosas que no se pueden someter al voto popular. Si a mí me pagan por escribir y a un bombero por apagar fuegos, a un político le pagamos por tomar decisiones. No me pase usted la patata caliente. O toma la decisión o me explica muy, muy bien las consecuencias de mi voto en una y en otra dirección. Y eso, ya he dicho, que en las decisiones sobre Europa no ocurre. Gracias al Brexit tenemos la seguridad de que no habrá más experimentos peligrosos vía referéndum porque a las urnas, como las armas, las carga el diablo y se les disparan a los idiotas.
La quinta consecuencia positiva del Brexit habla inglés pero es católica, pertenece a la UE, tiene una fiscalidad mejor que el Reino Unido, podría ampliar su territorio si les abre la puerta a sus vecinos protestantes del norte (pro europeos también), son los que están más cerca de la City de Londres y ya tienen unas cuantas multinacionales extranjeras allí desde donde dirigen sus operaciones para todo el Viejo Continente. Sí, mi apuesta no es Bruselas, no es París, no es Francfort y no es Madrid. Es Dublín.
¿Hay o no hay entonces consecuencias positivas del Brexit?
Resumiendo un poco lo ocurrido, podemos decir que el Primer Ministro británico, David Cameron, decidió dejar que su pueblo decidiera sobre dos espinosos asuntos que siempre estaban sobre la mesa y nadie se atrevía a afrontar: la independencia de Escocia y la pertenencia a la Unión Europea. Probablemente, el hecho de que Escocia votara en línea con lo previsto y dijera SÍ, animó a Cameron a repetir referéndum para solventar el otro problema recurrente del pueblo británico. Solo que en esta ocasión, salió cruz y, contra pronóstico (se esperaba una victoria ajustada del SÍ) el Reino Unido dijo NO.
En realidad, en estos momentos, el mayor temor es que nadie sabe las consecuencias reales que a medio y largo plazo puede tener el Brexit para el Reino Unido y para sus antiguos socios europeos. Se habla de menor crecimiento económico, debilidad de la libra, deslocalización de empresas, volatilidad en los mercados y de retraso en la subida de tipos en Estados Unidos, pero insisto, nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar.
Sin embargo, lo que nadie puede negar es que el Brexit ha provocado una envidiable purga en la clase política del Reino Unido; algo que, no olvidemos, no hemos tenido en España a pesar de repetir elecciones por la incapacidad y el bajo perfil de los aspirantes al sillón presidencial. No me digan ustedes que no habrían visto con buenos ojos que rodasen un par de cabezas para poder votar con más alegría en la segunda convocatoria.
Por otro lado, por fín unos europeos (ya ex europeos) han abierto los ojos de los políticos y les han hecho un 'zasca en toda la boca' con la evidente falta de conexión entre el Parlamento Europeo y los votantes. Lo veníamos avisando con nuestra contínua abstención en las elecciones europeas, pero nadie quiso verlo. Pasamos demasiado de Europa porque no nos sentimos identificados con las decisiones de Bruselas y eso es un gravísimo problema político. Reino Unido ha dicho NO a algo que reamente los británicos desconocen y que, por tanto, no les interesa: la Unión.
Este punto enlaza con la siguiente consecuencia positiva del Brexit. No sólo hubo un exceso de buenismo pensando en que ganaría la opción europeista, sino que se ha demostrado lo que decían las encuestas. El país votó con el corazón porque en la cabeza no tenía nada. Y se sabía que el NO era la opción mayoritaria de los más viejos, de los más paletos, de los menos cultos, de los menos urbanitas... Ahora en España, algunos partidos propugnan una reforma electoral que haga que todos los votos valgan igual. Pues no señores, todos los votos no pueden valer igual. El hecho de que se disparasen en el Reino Unido las búsquedas en Internet sobre qué es la UE y el cerca de millón y medio de personas que vinieron a decir "ups, me he equivocado, votemos de nuevo" en otra web demuestran que no todos podemos votarlo todo. Habría, si eso fuera posible, que pasar un examen antes de votar ciertas cosas y eso es imposible e impopular.
Y esta es la cuarta consecuencia positiva del Brexit: Ahora ya sabemos que hay ciertas cosas que no se pueden someter al voto popular. Si a mí me pagan por escribir y a un bombero por apagar fuegos, a un político le pagamos por tomar decisiones. No me pase usted la patata caliente. O toma la decisión o me explica muy, muy bien las consecuencias de mi voto en una y en otra dirección. Y eso, ya he dicho, que en las decisiones sobre Europa no ocurre. Gracias al Brexit tenemos la seguridad de que no habrá más experimentos peligrosos vía referéndum porque a las urnas, como las armas, las carga el diablo y se les disparan a los idiotas.
La quinta consecuencia positiva del Brexit habla inglés pero es católica, pertenece a la UE, tiene una fiscalidad mejor que el Reino Unido, podría ampliar su territorio si les abre la puerta a sus vecinos protestantes del norte (pro europeos también), son los que están más cerca de la City de Londres y ya tienen unas cuantas multinacionales extranjeras allí desde donde dirigen sus operaciones para todo el Viejo Continente. Sí, mi apuesta no es Bruselas, no es París, no es Francfort y no es Madrid. Es Dublín.
¿Hay o no hay entonces consecuencias positivas del Brexit?
jueves, 16 de junio de 2016
"El Brexit necesitará un mínimo de dos años para llevarse a cabo"
"El Brexit necesitará un mínimo de dos años para llevarse a cabo, pero necesitaremos al menos cinco para conocer las consecuencias que tendría para el Reino Unido", explicó esta mañana en rueda de prensa Philippe Berthelot, responsable de crédito de la gestora francesa de fondos de inversión Natixis AM.
Para el experto galo, "el Brexit traerá más incertidumbre, pero no será el desastre".
Preguntados por el afán de Cameron de consultar con los británicos asuntos tan espinosos como la independecia de Escocia o la permanencia en la Zona Euro, Olivier de Larouzière, responsable de tipos de interés de la gestora, indicó que "es bueno preguntar al pueblo, pero probablemente, en el Reino Unido no se ha hecho bien".
Los gestores galos recordaron que vivimos una "situación complicada" y que nos esperan meses de volatilidad con el referendum británico por la permanencia en la UE (Brexit) las elecciones generales en España y las dos pobiles subidas de tipos en Estados Unidos durante el año.
Al respecto de las elecciones españolas, Berthelot fue muy claro al decir: "cualquiera que sea la coalición que salga de las urnas españolas nos parece bien", marcando que el verdadero problema desde el punto de vista de las inversiones es la falta de Gobierno.
Para los expertos, "la rentabilidad negativa de los bonos no es preocupante siempre y cuando haya volatilidad". Además, consideran que la deuda sufre menos volatilidad que otros activos gracias al Banco Central Europeo, y se benefician de ello porque la filosofía de su entidad se basa en la fuerte convicción de que existen ineficiencias en los mercados de deuda que pueden ser generar beneficio a través de una gestión activa.
Así, la rentabilidad del fondo Natixis Souverains Euro es del 4,09% a un año frente al 3,72% del benchmark, al que bate también a tres, cinco y diez años.
Preguntados por la evolución del negocio en mercados tan poco atractivos para el ahorrador minorista, los gestores recordaron que su firma cerró 2015 con 241.500 millones de activos bajo gestión en renta fija y ya gestiona 251.800 millones al cierre del primer trimestre de 2016.
Por ello, Sophie del Campo, directora general de Natixis Global AM para Iberia, Latinoamérica y US offshore recordó que "la parte emocional del inversor pesa mucho y le lleva a tomar decisiones que no tienen sentido", como la de estar fuera del mercado porque hay volatilidad.
Para el experto galo, "el Brexit traerá más incertidumbre, pero no será el desastre".
Preguntados por el afán de Cameron de consultar con los británicos asuntos tan espinosos como la independecia de Escocia o la permanencia en la Zona Euro, Olivier de Larouzière, responsable de tipos de interés de la gestora, indicó que "es bueno preguntar al pueblo, pero probablemente, en el Reino Unido no se ha hecho bien".
Los gestores galos recordaron que vivimos una "situación complicada" y que nos esperan meses de volatilidad con el referendum británico por la permanencia en la UE (Brexit) las elecciones generales en España y las dos pobiles subidas de tipos en Estados Unidos durante el año.
Al respecto de las elecciones españolas, Berthelot fue muy claro al decir: "cualquiera que sea la coalición que salga de las urnas españolas nos parece bien", marcando que el verdadero problema desde el punto de vista de las inversiones es la falta de Gobierno.
Para los expertos, "la rentabilidad negativa de los bonos no es preocupante siempre y cuando haya volatilidad". Además, consideran que la deuda sufre menos volatilidad que otros activos gracias al Banco Central Europeo, y se benefician de ello porque la filosofía de su entidad se basa en la fuerte convicción de que existen ineficiencias en los mercados de deuda que pueden ser generar beneficio a través de una gestión activa.
Así, la rentabilidad del fondo Natixis Souverains Euro es del 4,09% a un año frente al 3,72% del benchmark, al que bate también a tres, cinco y diez años.
Preguntados por la evolución del negocio en mercados tan poco atractivos para el ahorrador minorista, los gestores recordaron que su firma cerró 2015 con 241.500 millones de activos bajo gestión en renta fija y ya gestiona 251.800 millones al cierre del primer trimestre de 2016.
Por ello, Sophie del Campo, directora general de Natixis Global AM para Iberia, Latinoamérica y US offshore recordó que "la parte emocional del inversor pesa mucho y le lleva a tomar decisiones que no tienen sentido", como la de estar fuera del mercado porque hay volatilidad.
jueves, 31 de marzo de 2016
Las nueve mejores películas sobre los mercados financieros
Como no podía ser de otra manera las fuertes caídas de las bolsa mundiales tras la crisis que se inició en Estados Unidos en 2008, han provocado que Hollywood mirara de nuevo hacia Wall Street. Así, en los últimos años, han estrenado dos filmes con fuerte peso bursátil, como El lobo de Wall Street (2013) y La gran apuesta (2015).
Sin embargo, estas dos películas no son las únicas críticas hacia los mercados desde los estudios de cine: Oliver Stone en 1987 y 2010 ya popularizó los entresijos de la bolsa estadounidense en Wall Street y Wall Street 2: El dinero nunca duerme, por ejemplo.
Además de estos cuatro ejemplos, he encontrado cinco referencias más, con lo que los aficionados a las bolsas de valores y mercados financieros, pueden darse un atracón de cine sobre sus intereses o afinidades.
La gran apuesta (2015, The big short) es la adaptación del libro “La gran apuesta” de Michael Lewis, que reflexiona sobre la quiebra del sector inmobiliario norteamericano que originó la crisis económica mundial en 2008. En él, cuatro tipos fuera del sistema descubren que los grandes bancos, los medios de comunicación y el gobierno se niegan a reconocer el colapso de la economía, lo que les sugiere una idea: "La Gran Apuesta".
El lobo de Wall Street (2013, The wolf of Wall Street) está basada en la autobiografía de Jordan Belfort. Aunque gira en torno al trabajo de un broker, parece más centrada en el lado oscuro personal de un brupo de especuladores salvajes. Hay más drogas, y sexo que inversiones, pero el film es entretenido. Destacan la dirección de Martin Scorsese y la interpretación de Leonardo DiCaprio
Wall Street (1987) está dirigida por Oliver Stone e interpetada por Michael Douglas. El fil gira en torno a un tiburón de las finanzas llamado Gordon Gekko que presiona sin fin a su joven agente Bud Fox (Charlie Sheen) hasta el máximo de la legalidad.
Wall Street 2: El dinero nunca duerme (2010) fue la secuela de Wall Street y en ella repitieron Stone y Douglas. En ella, Gordon Gekko intenta rehacer el imperio perdido en la primera entrega a través del joven bróker que interpreta Shia La-boeuf.
Margin call (2011), que narra 36 horas en la actividad de un banco de inversión estadounidense durante los primeros compases de la crisis financiera de 2008. En ella, un joven analista descubre que los activos de su banco en MBS (mortgage bank securities) van a llevar a la bancarrota a su entidad y provoca que la firma se decida a vender sin ningún tipo de escrúpulos esos activos de riesgo a los minoristas para evitarse el problema. La interpretan Kevin Spacey, Simon Baker y Demi Moore.
Boiler room (2000) gira también sobre la especulación bursátil y está interpretada por Giovanni Ribisi, Vin Diesel y Ben Affleck. Una 'boiler room' es una empresa que vende de forma agresiva inversiones de muy bajo valor (tal y como sucede en El lobo de Wall Street) y en ella destaca por su falta de escrúpulos un joven recien licenciado.
El gran farol (Rogue trader, 1999) está basada en la historia real de un broker de futuros y derivados inglés en Singapur que interpreta Ewan McGregor y que fue capaz de generar unas pérdidas al banco Barings de 800 millones de libras. Nick Leeson casi se lleva a Barings a la bancarrota, pero todavía sigue en la cárcel.
El juego de la banca (The bank, 2002) es un film australiano que trata sobre un genio en matemáticas (interpretado por David Wenham) que crea una fórmula para predecir lo que pasará en el mercado de valores, y sobre un empleado de banca corrupto (por Anthony LaPaglia) que quiere aprovecharse de su talento. Está dirigida por Robert Connolly.
Bárbaros a la puerta (Barbarians at the Gate, 1993) narra las luchas de poder entre los bancos de inversión, firmas de capital riesgo y demás compañías implicadas en la guerra entre las empresas de alimentación American Cancer Peddler y RJR Nabisco. En ella juega un papel principal Henry Kravis, de la conocida firma KKR, que dirigió las operaciones. El film está inspirado en el libro de Bryan Burrough y John Helyar.
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Sin embargo, estas dos películas no son las únicas críticas hacia los mercados desde los estudios de cine: Oliver Stone en 1987 y 2010 ya popularizó los entresijos de la bolsa estadounidense en Wall Street y Wall Street 2: El dinero nunca duerme, por ejemplo.
Además de estos cuatro ejemplos, he encontrado cinco referencias más, con lo que los aficionados a las bolsas de valores y mercados financieros, pueden darse un atracón de cine sobre sus intereses o afinidades.
La gran apuesta (2015, The big short) es la adaptación del libro “La gran apuesta” de Michael Lewis, que reflexiona sobre la quiebra del sector inmobiliario norteamericano que originó la crisis económica mundial en 2008. En él, cuatro tipos fuera del sistema descubren que los grandes bancos, los medios de comunicación y el gobierno se niegan a reconocer el colapso de la economía, lo que les sugiere una idea: "La Gran Apuesta".
El lobo de Wall Street (2013, The wolf of Wall Street) está basada en la autobiografía de Jordan Belfort. Aunque gira en torno al trabajo de un broker, parece más centrada en el lado oscuro personal de un brupo de especuladores salvajes. Hay más drogas, y sexo que inversiones, pero el film es entretenido. Destacan la dirección de Martin Scorsese y la interpretación de Leonardo DiCaprio
Wall Street (1987) está dirigida por Oliver Stone e interpetada por Michael Douglas. El fil gira en torno a un tiburón de las finanzas llamado Gordon Gekko que presiona sin fin a su joven agente Bud Fox (Charlie Sheen) hasta el máximo de la legalidad.
Wall Street 2: El dinero nunca duerme (2010) fue la secuela de Wall Street y en ella repitieron Stone y Douglas. En ella, Gordon Gekko intenta rehacer el imperio perdido en la primera entrega a través del joven bróker que interpreta Shia La-boeuf.
Margin call (2011), que narra 36 horas en la actividad de un banco de inversión estadounidense durante los primeros compases de la crisis financiera de 2008. En ella, un joven analista descubre que los activos de su banco en MBS (mortgage bank securities) van a llevar a la bancarrota a su entidad y provoca que la firma se decida a vender sin ningún tipo de escrúpulos esos activos de riesgo a los minoristas para evitarse el problema. La interpretan Kevin Spacey, Simon Baker y Demi Moore.
Boiler room (2000) gira también sobre la especulación bursátil y está interpretada por Giovanni Ribisi, Vin Diesel y Ben Affleck. Una 'boiler room' es una empresa que vende de forma agresiva inversiones de muy bajo valor (tal y como sucede en El lobo de Wall Street) y en ella destaca por su falta de escrúpulos un joven recien licenciado.
El gran farol (Rogue trader, 1999) está basada en la historia real de un broker de futuros y derivados inglés en Singapur que interpreta Ewan McGregor y que fue capaz de generar unas pérdidas al banco Barings de 800 millones de libras. Nick Leeson casi se lleva a Barings a la bancarrota, pero todavía sigue en la cárcel.
El juego de la banca (The bank, 2002) es un film australiano que trata sobre un genio en matemáticas (interpretado por David Wenham) que crea una fórmula para predecir lo que pasará en el mercado de valores, y sobre un empleado de banca corrupto (por Anthony LaPaglia) que quiere aprovecharse de su talento. Está dirigida por Robert Connolly.
Bárbaros a la puerta (Barbarians at the Gate, 1993) narra las luchas de poder entre los bancos de inversión, firmas de capital riesgo y demás compañías implicadas en la guerra entre las empresas de alimentación American Cancer Peddler y RJR Nabisco. En ella juega un papel principal Henry Kravis, de la conocida firma KKR, que dirigió las operaciones. El film está inspirado en el libro de Bryan Burrough y John Helyar.
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martes, 13 de octubre de 2015
Las diez mejores películas sobre el mundo del seguro
¿Creen ustedes que hay alguna película sobre el mundo del seguro mejor que 'Lo imposible'? Este film español estrenado en 2014 (basado en el tsunami del sudeste asiático de 2004) estuvo nominado a 14 premios Goya (se llevó cinco) a un Oscar y a un Globo de oro. Pero lo mejor de este largometraje es la forma en que la compañía de seguros (de la que se filtra el nombre) aparece en los momentos finales de la misma llevándose en un avión médico a la protagonista y demostrando así las ventajas de tener un buen seguro de viaje. Todo el drama se disipa cuando María (Naomi Watts) abandona el caos y la destrucción en un avión al que tiene derecho por su póliza. En Lo imposible la aseguradora es parte de un final feliz.
Sin embargo, como no es un film estadounidense, los críticos cinematográficos no la incluyen en sus listas, donde sí destacan por ejemplo 'El apartamento' (1960) que ganó tres Oscar y contó con la participación de Jack Lemmon, Fred MacMurray y Shirley MacLaine. En ella, "Bud" Baxter trabaja para una aseguradora y presta su apartamento a sus superiores como picadero para medrar en la empresa.
'Cedar Rapids' (2011) trata sobre un agente de seguros de provincias y las presiones que recibe de su compañía para que obtenga un premio durante una convención en Cedar Rapids 'sea como sea'.
'Sicko' (2007) es un film de Michael Moore y una crítica al sistema de sanidad estadounidense y la industria farmacéutica, con una frase lapidaria: "Cuanto menos les cuide el sistema, más dinero consigue la industria".
'Groundhog Day' (1993) es una comedia que protagoniza Bill Murray y en la que un personaje secundario, Ryerson (Stephen Tobolowsky) un agente de seguros, tiene un papel fundamental en la historia que se repite una y otra vez cada día.
'The Rainmaker' (1997) plasma la lucha legal para obtener los beneficios acordados con una gran aseguradora por parte de un pequeño bufete. Está basado en una novela de John Grisham e interpretada por Matt Damon y Danny DeVito en sus principales papeles.
'Double Indemnity' (1944) desarrolla un intento de fraude por parte de un agente de seguros de Los Angeles enamorado de la mujer de un cliente y de cómo intentan entre los dos organizar la muerte del marido asegurado.
'The Incredibles' (2004) es un film de dibujos animados en el que el superhéroe Bob Parr (Mr. Incredible) tiene un trabajo gris en una aseguradora donde atiende a las ancianitas que no entienden sus pólizas: "Puedo manejar las quejas, a los que no puedo manejar es a tus clientes", dice.
'Save the Tiger' (1973) gira en torno a un intento de fraude a una aseguradora. Jack Lemmon ha intentado todo para salvar su negocio y no lo ha conseguido, por lo que pretende que un incendio provocado sea la solución.
'The Thomas Crown Affair' (1968) y (1999) tuvo dos versiones. La original estaba protagonizada por Steve McQueen interpretando a un magnate que intenta estafar a un banco, mientras que Faye Dunaway es la empleada de la aseguradora que sospecha el fraude y ha de intentar evitarlo.
'Sleuth' (1972) y (2007) también tuvo su remake y trata, de nuevo, de un intento de fraude a una aseguradora. En la versión original, los principales actores eran Laurence Olivier como el marido que quiere un divorcio barato y Michael Caine como el amante que no tiene dinero para mantener a la mujer del otro.
Otros ejemplos de películas ambientadas en el mundo del seguro son 'Forajidos' (1946) en la que dos asesinos a sueldo matan al empleado de una gasolinera y un detective debe investigar el caso para la compañía de seguros de la que es empleado o "Atrapa a un ladrón" (1955) que trata de un ex criminal que convence a un empleado de una aseguradora de que él no es culpable de un robo y se compromete a atrapar al verdadero ladrón.
Por último, "La maldición del escorpión de Jade" (2001), de Woody Allen, trata sobre dos empleados de una aseguradora: el mejor investigador de la compañía y una ejecutiva que llega para optimizar los recursos de la compañía y lo que ocurre tras una sesión de hipnosis.
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Sin embargo, como no es un film estadounidense, los críticos cinematográficos no la incluyen en sus listas, donde sí destacan por ejemplo 'El apartamento' (1960) que ganó tres Oscar y contó con la participación de Jack Lemmon, Fred MacMurray y Shirley MacLaine. En ella, "Bud" Baxter trabaja para una aseguradora y presta su apartamento a sus superiores como picadero para medrar en la empresa.
'Cedar Rapids' (2011) trata sobre un agente de seguros de provincias y las presiones que recibe de su compañía para que obtenga un premio durante una convención en Cedar Rapids 'sea como sea'.
'Sicko' (2007) es un film de Michael Moore y una crítica al sistema de sanidad estadounidense y la industria farmacéutica, con una frase lapidaria: "Cuanto menos les cuide el sistema, más dinero consigue la industria".
'Groundhog Day' (1993) es una comedia que protagoniza Bill Murray y en la que un personaje secundario, Ryerson (Stephen Tobolowsky) un agente de seguros, tiene un papel fundamental en la historia que se repite una y otra vez cada día.
'The Rainmaker' (1997) plasma la lucha legal para obtener los beneficios acordados con una gran aseguradora por parte de un pequeño bufete. Está basado en una novela de John Grisham e interpretada por Matt Damon y Danny DeVito en sus principales papeles.
'Double Indemnity' (1944) desarrolla un intento de fraude por parte de un agente de seguros de Los Angeles enamorado de la mujer de un cliente y de cómo intentan entre los dos organizar la muerte del marido asegurado.
'The Incredibles' (2004) es un film de dibujos animados en el que el superhéroe Bob Parr (Mr. Incredible) tiene un trabajo gris en una aseguradora donde atiende a las ancianitas que no entienden sus pólizas: "Puedo manejar las quejas, a los que no puedo manejar es a tus clientes", dice.
'Save the Tiger' (1973) gira en torno a un intento de fraude a una aseguradora. Jack Lemmon ha intentado todo para salvar su negocio y no lo ha conseguido, por lo que pretende que un incendio provocado sea la solución.
'The Thomas Crown Affair' (1968) y (1999) tuvo dos versiones. La original estaba protagonizada por Steve McQueen interpretando a un magnate que intenta estafar a un banco, mientras que Faye Dunaway es la empleada de la aseguradora que sospecha el fraude y ha de intentar evitarlo.
'Sleuth' (1972) y (2007) también tuvo su remake y trata, de nuevo, de un intento de fraude a una aseguradora. En la versión original, los principales actores eran Laurence Olivier como el marido que quiere un divorcio barato y Michael Caine como el amante que no tiene dinero para mantener a la mujer del otro.
Otros ejemplos de películas ambientadas en el mundo del seguro son 'Forajidos' (1946) en la que dos asesinos a sueldo matan al empleado de una gasolinera y un detective debe investigar el caso para la compañía de seguros de la que es empleado o "Atrapa a un ladrón" (1955) que trata de un ex criminal que convence a un empleado de una aseguradora de que él no es culpable de un robo y se compromete a atrapar al verdadero ladrón.
Por último, "La maldición del escorpión de Jade" (2001), de Woody Allen, trata sobre dos empleados de una aseguradora: el mejor investigador de la compañía y una ejecutiva que llega para optimizar los recursos de la compañía y lo que ocurre tras una sesión de hipnosis.
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lunes, 21 de septiembre de 2015
¿Cuánto dinero necesito para vivir de las rentas?
La compañía de seguros suiza Zurich ha elaborado un estudio según el cual los españoles somos los europeos que disponemos de menos ahorros para cubrirnos ante una incapacidad laboral. Según sus estimaciones, el español medio posee una reserva a través de ahorros, inversiones, pensiones y pólizas de seguro que le permitiría vivir sin trabajar 3,3 años, el valor más bajo de Europa, ya que la media se sitúa en 4,6 años. O sea, que según Zurich, un español no puede vivir de las rentas más allá de 3,3 años ahora mismo.
Para calcular lo que una persona necesita para vivir de las rentas se utiliza el salario bruto anual de que dispone en ese momento. Si tienes un salario bruto anual de 24.000 euros (estoy siendo conservador) y con eso vives bien, por lógica, te bastaría con obtener ese mismo importe anualmente para vivir sin trabajar.
El problema es que para obtener 24.000 euros al año con rendimientos de capital hay que tener o arriesgar mucho. Si consiguiéramos un 1% anual por nuestro dinero, necesitaríamos 2,4 millones de euros. Y hoy, una rentabilidad anual del 1% ya no se puede obtener a riesgo cero.
Vivir de las rentas parece entonces muy complicado. Pero no lo es. Si tu rentabilidad anual sube al 2%, el capital necesario para obtener 24.000 euros, sería de 1,2 millones de euros. Y si la rentabilidad fuera del 5%, sólo precisarías unos 480.000 euros de capital.
El problema ahora ya no es tanto el capital inicial, como la rentabilidad anual. Sin embargo, si tienes el dinero, expertos dispuestos a ayudarte no te van a faltar. Busca asesores independientes con certificaciones EFA y EFP de EFPA, que trabajen con entidades financieras de estructura abierta (supermercados financieros) y que te hagan ellos una planificación financiera adecuada a tus necesidades y expectativas (que te consigan esa rentabilidad con un nivel de riesgo aceptable para tí, vamos). Puedes encontrarlos en páginas web como asesora.com, donde te ofrecen -ya de entrada- una valoración gratuita de tus inversiones.
Pero, oye, recuerda quién te lo contó y dónde. Más que nada, porque si ya tienes todo ese capital y quieres vivir de las rentas, con lo que te acabo de contar... Bueno, que sepas que me encanta el buen vino español ;-)
Para calcular lo que una persona necesita para vivir de las rentas se utiliza el salario bruto anual de que dispone en ese momento. Si tienes un salario bruto anual de 24.000 euros (estoy siendo conservador) y con eso vives bien, por lógica, te bastaría con obtener ese mismo importe anualmente para vivir sin trabajar.
El problema es que para obtener 24.000 euros al año con rendimientos de capital hay que tener o arriesgar mucho. Si consiguiéramos un 1% anual por nuestro dinero, necesitaríamos 2,4 millones de euros. Y hoy, una rentabilidad anual del 1% ya no se puede obtener a riesgo cero.
Vivir de las rentas parece entonces muy complicado. Pero no lo es. Si tu rentabilidad anual sube al 2%, el capital necesario para obtener 24.000 euros, sería de 1,2 millones de euros. Y si la rentabilidad fuera del 5%, sólo precisarías unos 480.000 euros de capital.
El problema ahora ya no es tanto el capital inicial, como la rentabilidad anual. Sin embargo, si tienes el dinero, expertos dispuestos a ayudarte no te van a faltar. Busca asesores independientes con certificaciones EFA y EFP de EFPA, que trabajen con entidades financieras de estructura abierta (supermercados financieros) y que te hagan ellos una planificación financiera adecuada a tus necesidades y expectativas (que te consigan esa rentabilidad con un nivel de riesgo aceptable para tí, vamos). Puedes encontrarlos en páginas web como asesora.com, donde te ofrecen -ya de entrada- una valoración gratuita de tus inversiones.
Pero, oye, recuerda quién te lo contó y dónde. Más que nada, porque si ya tienes todo ese capital y quieres vivir de las rentas, con lo que te acabo de contar... Bueno, que sepas que me encanta el buen vino español ;-)
jueves, 20 de agosto de 2015
¿Por qué entierras el futuro de tus hijos en una cuenta bancaria de rentabilidad cero?
Es muy posible que cuando tus hijos nacieran les abrieras una cuenta bancaria para ir reuniendo en ella el dinero que iban recibiendo. Tu prioridad en ese momento era salvaguardar el capital y sólo buscabas el riesgo cero. Sin embargo, en unos pocos años, te has dado cuenta de que esa cuenta empieza a tener un saldo elevado y que, si sigue así, cuando tus hijos alcancen la mayoría de edad, tendrán unos ahorrillos más que interesantes.
Ya no es sólo una cuenta en la que acumular el dinero de los cumpleaños, ya hay una cantidad lo suficientemente alta como para pensar que ese capital acumulado tiene que trabajar también para tus vástagos, pues va a ser el puntal de su futuro.
Y ahí te has encontrado el problema. Con tipos de interés elevados, la remuneración de esa cuenta era suficiente y el dinero crecía. Sin embargo, con tipos a la baja, la remuneración es tan pequeña, que cuando el banco cobra sus comisiones, el saldo anual neto se queda en rojo. Vamos, que tus hijos pierden dinero.
Es exactamente el mismo problema que te has encontrado con los depósitos bancarios. Su rentabilidad es tan reducida que las comisiones se comen el capital. Por eso, has abandonado los depósitos y te has llevado tus ahorros a otra clase de activo. Sin embargo, te has olvidado del dinero de tu hijo y lo has dejado ahí, muerto de risa, en una cuenta remunerada donde va a languidecer los próximos años. Que no quieras asumir riesgos con la hucha de tus hijos es una cosa; que aceptes que pierdan dinero durante varios años por tu dejadez es otra muy distinta.
¿Cuál es el plazo de esa inversión? ¿Hasta que cumplan los 18 años y puedan tomar las decisiones por su cuenta o gastarse los ahorros de su infancia? Bueno, pues tienes mucho tiempo por delante todavía para ayudarles desde un punto de vista financiero. Y eso pasa por trasladar ese capital a otro producto de bajo riesgo, pero más rentabilidad.
Porque tu función como padre o madre es hacer que el dinero que tus hijos están recogiendo año a año les sirva para algo al final. Que ese dinero que están acumulando trabaje para ellos y crezca.
Darte un consejo sobre dónde o cómo invertir ese dinero sería algo muy pretencioso por mi parte, porque sólo soy periodista y no analista financiero, pero sí te recomiendo que reflexiones sobre el posible objetivo real de esos ahorros o el plazo con el que cuentas porque lo que sí te puedo decir es que no hacer nada con ese capital de tus hijos es dejar que pierdan dinero.
Yo me he decantado por un fondo de inversión mixto moderado, que he asociado a mi cuenta y a donde he trasladado una parte importante de esos capitales. He elegido el fondo con todo mi empeño, buscando algo de rentabilidad con el menor riesgo.
Cuando la rentabilidad de la cuenta infantil de mi hija sea rentable, puede que su dinero vuelva allí. Si no, haré un traspaso a otro fondo. Mientras tanto, un equipo de profesionales trabaja para que sus ahorros crezcan y yo duermo tranquilo.
Por tanto, yo no he enterrado el futuro de mi hija en una cuenta de rentabilidad cero ¿Y tú?
Ya no es sólo una cuenta en la que acumular el dinero de los cumpleaños, ya hay una cantidad lo suficientemente alta como para pensar que ese capital acumulado tiene que trabajar también para tus vástagos, pues va a ser el puntal de su futuro.
Y ahí te has encontrado el problema. Con tipos de interés elevados, la remuneración de esa cuenta era suficiente y el dinero crecía. Sin embargo, con tipos a la baja, la remuneración es tan pequeña, que cuando el banco cobra sus comisiones, el saldo anual neto se queda en rojo. Vamos, que tus hijos pierden dinero.
Es exactamente el mismo problema que te has encontrado con los depósitos bancarios. Su rentabilidad es tan reducida que las comisiones se comen el capital. Por eso, has abandonado los depósitos y te has llevado tus ahorros a otra clase de activo. Sin embargo, te has olvidado del dinero de tu hijo y lo has dejado ahí, muerto de risa, en una cuenta remunerada donde va a languidecer los próximos años. Que no quieras asumir riesgos con la hucha de tus hijos es una cosa; que aceptes que pierdan dinero durante varios años por tu dejadez es otra muy distinta.
¿Cuál es el plazo de esa inversión? ¿Hasta que cumplan los 18 años y puedan tomar las decisiones por su cuenta o gastarse los ahorros de su infancia? Bueno, pues tienes mucho tiempo por delante todavía para ayudarles desde un punto de vista financiero. Y eso pasa por trasladar ese capital a otro producto de bajo riesgo, pero más rentabilidad.
Porque tu función como padre o madre es hacer que el dinero que tus hijos están recogiendo año a año les sirva para algo al final. Que ese dinero que están acumulando trabaje para ellos y crezca.
Darte un consejo sobre dónde o cómo invertir ese dinero sería algo muy pretencioso por mi parte, porque sólo soy periodista y no analista financiero, pero sí te recomiendo que reflexiones sobre el posible objetivo real de esos ahorros o el plazo con el que cuentas porque lo que sí te puedo decir es que no hacer nada con ese capital de tus hijos es dejar que pierdan dinero.
Yo me he decantado por un fondo de inversión mixto moderado, que he asociado a mi cuenta y a donde he trasladado una parte importante de esos capitales. He elegido el fondo con todo mi empeño, buscando algo de rentabilidad con el menor riesgo.
Cuando la rentabilidad de la cuenta infantil de mi hija sea rentable, puede que su dinero vuelva allí. Si no, haré un traspaso a otro fondo. Mientras tanto, un equipo de profesionales trabaja para que sus ahorros crezcan y yo duermo tranquilo.
Por tanto, yo no he enterrado el futuro de mi hija en una cuenta de rentabilidad cero ¿Y tú?
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